La distancia entre los dos números no es un error de redondeo. Es la diferencia entre subir puja sin pensar y bajarla con conocimiento. En este caso, la atribución generosa nos habría llevado a defender CPCs que el backend no soportaba.
Hace tres meses estábamos a punto de subir presupuesto en una cuenta de paid que reportaba ROAS 6,61x. Antes de tocar nada, cruzamos lo que decía la plataforma contra el backend de ventas del cliente. Lo que encontramos cambió la decisión: 40-64k€ de gap entre atribuido y real en 90 días.
El error no era una atribución mala — era una atribución generosa. Ventas contadas en dos campañas. Ventana de conversión calibrada para un eCommerce típico, no para el ciclo real de compra del operador. Un porcentaje notable de tráfico paid que el backend marcaba como recurrente directo. El ROAS real era 9,65x, no 6,61x.
La cuenta estaba sobreajustada, no subajustada. La decisión defendible no era subir puja sino bajarla con cabeza: liberar margen para reasignar a campañas con ROAS real más alto, sin tocar el target de inversión total. Y dejar la atribución bruta declarada por la plataforma fuera del centro de la decisión — en su sitio, como un input más, junto al backend reconciliado.
Lo que escarba un finding como este no es la IA — es leerse el dashboard contra el ERP, con paciencia. La IA acelera la parte mecánica. La decisión sigue siendo nuestra.
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